viernes, 4 de julio de 2008

¿Por qué no se ha popularizado el término "bright"?

En 2003 se inició la idea de usar el término "bright" (brillante) para referirse a los ateos, agnósticos y partidarios en general del naturalismo. Explicado con otras palabras, un bright sería "una persona que ve el mundo de forma naturalista, libre de elementos sobrenaturales o místicos. La ética y las acciones de un bright están basadas en su visión naturalista".

La idea era tener un término con connotación positiva para designar a todos aquellos que tienen una filosofía naturalista del mundo (evitando las definiciones basadas en negaciones como lo son ateo, infiel o no creyente).

Esta iniciativa (la de usar de esta manera el término "bright") empezó con Paul Geisert y Mynga Futrell en 2003. Ha sido apoyada por Richard Dawkins (con algunas reticencias como veremos más abajo) y por Daniel Dennett entre otros (también el ilusionista James Randi simpatiza con el término).

Sin embargo, a estas alturas del año 2008 en que nos encontramos contemplamos que este término no ha arraigado: no se ha popularizado con la intensidad que Dennett y otros hubieran querido. Naturalmente hay que tener paciencia, es demasiado pronto pues sólo han transcurrido 5 años, pero podemos valorar un par de aspectos que parecen haber influido en que el término bright no haya calado más hondo:

- Una de las objeciones que algunas personas han visto al término bright (brillante, inteligente) es que les parece arrogante: un desprecio hacia el resto de personas (a los creyentes). Si los "ateos" (o similares) son "brillantes", entonces "¿qué somos nosotros? ¿Oscurecidos? ¿Torpes?", parecen decir. Precisamente por interpretaciones como ésta es por lo que Richard Dawkins tiene algunas reticencias al uso de este término.

- Hay quienes interpretan el uso de bright como el enésimo intento del ser humano de etiquetarse innecesariamente. "¿Por qué ponernos etiquetas?". Hay quienes incluso perciben el "movimiento bright" como un intento de destacarse del resto: crear una distinción artificial e innecesaria.

Respuestas a estas objeciones:

Uno de los más firmes defensores del término bright, el filósofo Daniel C. Dennett, ha aclarado su punto de vista con respecto a este tipo de objeciones.

- La acusación de arrogancia, de despreciar a los que no son "brights" (brillantes), puede superarse según Dennet fácilmente. Aquellos que no se consideren brights, pueden elegir llamarse como deseen (no necesariamente deben buscar un opuesto negativo como "apagados", o "torpes"). Para un ejemplo de esto, leer más abajo el fragmento que voy a copiar de Romper el hechizo, libro de Dennett.

- La objeción de que etiquetarnos es innecesario puede responderse simplemente considerando ejemplos prácticos. La sociedad suele etiquetar a determinados grupos (generalmente minoritarios) despectivamente. Por ejemplo a los homosexuales ("maricones, "afeminados") o a los ateos y agnósticos ("descreídos", "infieles", "sacrílegos", "perdidos"). Los propios términos "directos", tanto homosexual como ateo, han llevado una fuerte carga negativa a lo largo de los años. Los homosexuales tuvieron la ocurrencia de "secuestrar" el término gay (festivo, alegre) para usarlo en un nuevo contexto: para designar a los homosexuales con una palabra liberada de la carga negativa que tenían las otras. Los ateos, de modo similar, se verían liberados de la carga negativa de las palabras con las que solemos designarlos si se popularizara un término nuevo, libre, al estilo de gay (festivo, alegre), y el término elegido fue el de bright (brillante). Puede gustar o no el acuñar una nueva etiqueta, pero una etiqueta nueva puede liberar las connotaciones negativas de las etiquetas antiguas. Como dice un dicho antiguo: un clavo saca a otro clavo. Por lo tanto, es en este contexto donde se ve razonable la incorporación del término bright, que ateos como Dennett han apoyado con cierto entusiasmo.

El futuro de los bright

Es demasiado pronto para valorar si este término acabará teniendo éxito o no. El término gay necesitó de años para popularizarse. La idea de dar este nuevo sentido a la palabra bright apenas comenzó en 2003 y sólo el tiempo dirá si acaba triunfando o no.

Epílogo

Básicamente, esta breve reflexión acerca del término bright ha finalizado. No obstante, como complemento, voy a copiar un fragmento del capítulo 1 del libro de Daniel Dennet, Romper el hechizo, donde menciona el término bright de pasada. El interés radica en que Dennett es uno de los ateos que más simpatizan con esta idea.

Empiezo la copia del fragmento unas líneas antes de llegar a la mención de la palabra bright, tanto por mejorar el contexto como sobre todo para aprovechar y añadir también el breve cuentecito que cita de un libro de William James.

Fragmento de Romper el hechizo, capítulo 1:

(...) hace poco más de 100 años James publicó su clásica investigación Las variedades de la experiencia religiosa, que será citada varias veces a lo largo de este libro, ya que es un tesoro escondido lleno de revelaciones y argumentos, en nuestros días frecuentemente pasado por alto. Empezaré, pues, por darle un nuevo uso a una vieja historia narrada por él:

Una historia que a menudo explican los predicadores evangelistas es la de un hombre que resbaló una noche por un precipicio y pudo agarrarse a una rama de la que quedó colgando, sufriendo, durante horas; al final los dedos no aguantaron más y, con un desesperado adiós a la vida, se dejó caer. Sólo cayó dos palmos; si hubiese abandonado la lucha antes se habría ahorrado la angustia que padeció.

Como el predicador, les digo: "A ustedes, amigos religiosos, que temen romper el tabú: ¡Suéltense! ¡Suéltense! Apenas si notarán la caída". Cuanto antes nos pongamos a estudiar la religión, más pronto se verán aliviados de sus más profundos temores. No obstante, se trata de una simple súplica, no de un argumento, por lo que debo persistir con mi caso. Sólo les pido que traten de mantener la mente abierta y que se abstengan de prejuzgar lo que digo por el solo hecho de que soy un filósofo ateo, del mismo modo en que yo haré mi mejor esfuerzo por entenderlos. Soy un bright. Mi ensayo "The bright stuff", publicado en el New York Times del 12 de julio de 2003, llamaba la atención sobre los esfuerzos de algunos agnósticos, ateos y otros partidarios del naturalismo para acuñar un nuevo término para los no creyentes. La amplísima respuesta positiva que suscitó ese ensayo contribuyó a persuadirme de escribir este libro. Pero también suscitó una respuesta negativa, dirigida particularmente contra el término elegido (no por mí): bright, que parece implicar que los demás son débiles o estúpidos. Pero el término, que fue acuñado a la manera en que los homosexuales secuestraron tan exitosamente la palabra "gay" [festivo], no necesita tal implicación. Los que no son gay no necesariamente son sombríos; son straight [rectos]. Los que no son brights no necesariamente son dim [lerdos]. Tal vez quieran escoger un nombre para sí mismos. Puesto que al contrario que nosotros -los brights- ellos creen en lo sobrenatural, quizá quieran llamarse a sí mismos los Súper. Es una bonita palabra con connotaciones positivas, como gay, o bright, o straight. Algunas personas no estarían dispuestas a asociarse con alguien que es abiertamente gay, así como otras no estarían dispuestas a leer un libro escrito por alguien que es abiertamente bright. Pero siempre hay una primera vez. Inténtelo. (Más tarde, si la cosa se vuelve muy ofensiva, siempre puede retirarse).

Fuentes:

Libro:
Romper el hechizo, de Daniel C. Dennett

Webs:
Wikipedia
Una idea brillante

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