viernes, 5 de diciembre de 2008

Hablando de discotecas y dictaduras

Hace poco dejé que mi mente navegara libremente, permitiéndole una tormenta de ideas (aunque la mayoría sean ridículas) y una de las ideas que emergió es el nexo existente entre las discotecas y las dictaduras... ahí es nada.

Seré breve, es solo un "flash". Comparando las palabras "biblioteca" y "discoteca", se ve que mientras en una biblioteca hay cierta libertad, se respeta la libertad de elección del individuo para que elija un libro de su elección, en cambio en las discotecas (en este tipo de discotecas) uno se encuentra con la música impuesta, con un alto volumen; uno no elige la música que desea escuchar, sino que la discoteca elige por ti. La discoteca ideal se asemeja a las bibliotecas: centros donde se recopilan canciones; y la libertad de elegir qué escuchar (ya sea con unos auriculares o en una cabina insonorizada).

¿Qué tienen en común la mayoría de discotecas de hoy en día con las dictaduras? El hilo común es una simple actitud, pero de esta actitud nacen todas las dictaduras. ¿De qué actitud se trata? De permitir que otros tomen las decisiones por nosotros. Se empieza por las pequeñas cosas y acaba calando en las grandes cosas. La misma actitud de permitir que otros elijan la música que escuchamos, o que elijan la carrera que estudiamos (esto antes pasaba más a menudo) es la que, a una mayor escala, favorece a las dictaduras. A veces, incluso, a muchas personas les resulta cómoda tal actitud. Porque elegir nosotros mismos conlleva el otro lado de la moneda: asumimos la responsabilidad de nuestras elecciones. Por contra, muchas personas durante años han mostrado estar encantadas con "evadir la responsabilidad". Es cómodo echar las culpas al "otro", sea al Gobierno, a los padres, incluso al mal gusto de los "disc jockey", pero dejar que otros tomen las decisiones supone tomar la senda de la dictadura (si bien tiene la ventaja de poder echar las culpas a los demás, aunque analizando más profundamente, tal ventaja acaba siendo una enorme desventaja).

Podemos asumir nuestra propia responsabilidad, tomar las decisiones en nuestra vida... o podemos permitir que sean otros los que elijan por nosotros. De cualquier modo, la responsabilidad última descansa en nosotros mismos, al asumir el mando de nuestra vida o al permitir que otros nos guíen según su criterio. Es más cómodo ser un seguidor que un líder, pero a la hora de cosechar los frutos, ser el líder de nuestra vida tiene grandes recompensas.

Ahora saltará algún duendecillo aduciendo que él no va a las discotecas a escuchar música precisamente. Pero la reflexión está ahí, de todos modos, y tiene su punto. He tomado como "excusa" a las discotecas, podría haber sido algún otro tema. En cualquier caso, al duendecillo cabría decirle que, de todos modos, quizás lo que busca en las discotecas lo podría encontrar también en otros lugares... ¡y también en las discotecas, si así lo elige!

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