martes, 24 de junio de 2008

Anécdota de la Orquesta Sinfónica de Boston

La Orquesta Sinfónica de Boston (OSB) es famosa por hacerles la vida imposible a los directores invitados hasta que demuestran su valía. Un joven director, a punto de debutar en la OSB y conocedor de la reputación de dicha orquesta, decidió ensayar un atajo para ganarse su respeto. Estaba previsto que dirigiera el estreno de una pieza contemporánea terriblemente discordante y, mientras repasaba la partitura, se le ocurrió una brillante estratagema. Encontró un crescendo hacia el comienzo de la pieza en el que la orquesta entera tocaba con toda su furia al menos doce notas discordantes y observó que el segundo oboe, una de las voces más suaves de la orquesta, debía tocar un si. Tomó esa parte de la partitura para el segundo oboe, e insertó cuidadosamente un signo de bemol: ahora el oboe tenía instrucciones de tocar un si bemol. En el primer ensayo, llevó briosamente a la orquesta hacia el crescendo previsto.

- ¡No! - gritó de repente, al tiempo que ordenaba parar a la orquesta.

Luego, con la frente arrugada y mostrando una profunda concentración, dijo:

- Alguien, veamos, sí, tiene que ser... el segundo oboe. Se suponía que debía tocar un si y usted ha tocado un si bemol.

- Ni mucho menos -dijo el segundo oboe-, yo toqué un si. ¡Algún idiota había escrito un si bemol!

Fuente: La anécdota ha sido tomada del principio del capítulo 5 del libro "La evolución de la libertad", de Daniel C. Dennett (autor del más conocido libro "La conciencia explicada").

1 comentario:

  1. Jajaja,
    esta no es la informacion que yo estoy buscando!!!
    NADA QUE VER...
    Chau Gente.

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